¡Inspirada en México! Nadia crea moda sostenible con su marca “Madreselva”
Unas manos trabajadoras y una mente creativa, la combinación ideal que se necesita para ser diseñadora de modas. Nadia Bouzigues cuenta con ambas cualidades desde que era pequeña, cuando aún vivía en su natal Argentina, en aquel entonces ya soñaba con triunfar en la industria de la moda.
Durante su niñez, sus papás le regalaron su primera muñeca Barbie, un juguete que parecía común para las demás niñas, pero para ella no fue así. Encontró algo especial y en su corazón nació esta pasión por confeccionar prendas.
“Todo empezó a través del juego en la infancia, mi primer acercamiento a la moda fue con una Barbie”.
Nadia reconoce que en su interior “le pasó algo muy curioso” y surgió un interés por modificar la vestimenta de la muñeca. Desde cortar, coser y cambiar las formas de los diminutos pedazos de tela para así confeccionar algo nuevo y completamente diferente a lo establecido por Mattel.

Sin embargo, este descubrimiento le trajo serios problemas con sus padres, quienes la regañaron en repetidas ocasiones por destazar los atuendos de la famosa rubia que «puede ser todo lo que quiera».
“Mi mamá me decía ‘no, cómo puede ser si están carísimas’”. Claro que, en ese momento, una niña de seis años no podía darse cuenta del valor económico que sus familiares habían invertido. No obstante, durante unos segundos de retrospección hacia su pasado, se dio cuenta que durante esa época en Buenos Aires, se trataba de un juguete sumamente costoso.
Esto no fue impedimento para que se detuviera, su vocación había surgido y era sólo el comienzo de su aventura por la moda. Nadia continuó cosiendo a mano, “puntada por puntada”, pero ya no sólo ropa para la muñeca sino para ella misma.
Pasaron los años y ocurrió otro momento culminante de su vida a los 15 años. Lo que para una niña mexicana sería el parteaguas de su infancia a «convertirse en mujer», para esta jovencita argentina significó un cambio de manera distinta.
“A los quince, mis papás me preguntaron qué quería de regalo y sin dudarlo dije ‘una máquina de coser’ y esa fue mi primera máquina”.
No escogió un viaje a Europa, tampoco una fiesta gigantesca donde una baila el vals, sino ese artefacto que utiliza una aguja y un hilo para unir diversos tipos de telas, creando una costura.
“Ahí cambió mi mundo”, reconoce, pues la facilidad y velocidad con la que ahora podía modificar su propia ropa la hicieron sentir una felicidad inexplicable. Tres años después, Nadia lo sabía mejor que nadie, el aprendizaje autodidacta no era suficiente y necesitaba dar el siguiente paso que la acercara a su sueño, así que decidió entrar a la carrera de Diseño de Moda en una universidad de Buenos Aires.

Así transcurrieron cuatro años en los que Nadia adquirió nuevos conocimientos, otras técnicas de tejido y bordado, aprendió sobre la teoría del color y el estilismo de moda. Ahora sí, la niña con su Barbie se había convertido en una profesional.
Una mujer dispuesta a luchar y abrirse paso en la industria de la moda. Para esto tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles de su vida, dejar atrás el país en el que había nacido y buscar nuevas oportunidades en otro lugar. Tuvo que decirle adiós a su familia, sus amigos y conocidos, despedirse del lugar que la vio crecer y emigró a México.
Con incertidumbre y miedo al rechazo por ser extranjera, llegó a territorio mexicano, donde se estableció y pudo conocer a gente con su misma pasión por el diseño textil.
“En mi experiencia, la verdad es que fue bastante agradable. El público mexicano es muy lindo, es muy abierto y no pone tanta barrera a lo extranjero (...) Siempre tuve buen recibimiento y estoy súper agradecida por eso”.
Enamorada del país y de su cultura, quiso adentrarse al mundo de los tejidos nacionales. “En México lo primero que me causó mucha impresión fue la riqueza cultural en los textiles”. Entonces no dudó en incorporar esto a sus diseños y empezó a construir su propia marca de ropa.
Tomó como inspiración la naturaleza y las playas mexicanas, y en 2021 creó oficialmente “Madreselva”, nombre que le dio por la planta trepadora con flores coloridas.
“Soy fan del calor. No me gusta el frío y encontré inspiración en la naturaleza, en este clima fresco, pero sin perder de vista algo que para mí era muy importante como tener una línea clásica y a la vez elegante que no sea solamente de playa, sino que también pueda usarse en la ciudad”.
Blusas, faldas, vestidos, pantalones fluidos, entre otras prendas y accesorios conforman su línea de ropa. Eso sí, todas son piezas personalizadas y hechas a la medida para que sus clientes se puedan sentir cómodos, femeninos, sin gastar mucho dinero.
“La idea es que sea algo mucho más personalizado, que lo podamos hacer a la medida sin incrementar el costo”. Además, todos sus diseños están disponibles para todo tipo de cuerpos.
Nadia utiliza lino como materia prima principal, pues está consciente que la industria de la moda es la segunda más contaminante y busca la forma de contrarrestar el impacto.
El lino no sólo es una tela versátil y suave para la piel, sino que conlleva un proceso más sustentable que otras fibras y gasta menor cantidad de agua.
«Nuestra misión es crear prendas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente, sin sacrificar el diseño ni la calidad», se lee en su sitio web.
Con una comunidad en Instagram y Facebook de más de 5 mil seguidores, Nadia ha sacado adelante su emprendimiento con ayuda de las redes sociales y bazares locales en la Ciudad de México, pues tiene su taller ubicado en la colonia Roma, donde nacen las creaciones, patrones y bocetos de “Madreselva”.
“Todo lo que buscaba y lo que quería transmitir con mi trabajo, a través del vestir, culmina con ‘Madreselva’”
Un proceso artesanal que usa tejidos naturales, esto es lo que define los diseños de Nadia Bouzigues: moda sostenible y ética.





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